Quinta carrera.
Clásico en los 300 metros.
La tensión se podía cortar en el aire.

En los partidores estaban Pachorra y María Va… duelo prometido.

¡Se abrieron las gateras!

La salida fue explosiva, María Va intentó imponer ritmo, pero Pachorra no se dejó intimidar. Con la conducción firme y precisa de Leo Da Rosa, comenzó a acomodarse, a medir, a esperar el momento exacto.

Y cuando la recta empezó a decidir destinos…
Pachorra respondió.

Cambió de ritmo, estiró el tranco y empezó a marcar diferencia.
Leo Da Rosa lo llevó con inteligencia, sin desesperarse, dejando que la potencia hablara sola.

En los metros finales ya no hubo dudas.
Pachorra cruzó el disco imponiendo respeto, quedándose con el clásico y escribiendo su nombre en la quinta carrera con autoridad.

Victoria de jerarquía.
Victoria de clásico.
Victoria que se sient