Había perdido ante el mismo rival y en la misma cancha una semana atrás.
Pero esta vez el pupilo de Cesar Alegre que el mismo jockea, se tomó revancha en una carrera que fue pareja hasta mas allá del meridiano.
Pero el pingo de Avalos que corría con la sangre en el ojo, sacó a relucir tu gran empuje y aceleró tu tren de marcha para dejar atrás a su contrincante por una ventaja de alguito mas de un cuerpo.
ahora están empatados. Habrá desempate?














