Era una revancha a la cual se agregó Gato Negro y lo cierto es que la carrera fue apasionante por lo apretado del resultado final en principio y atrapante por el desarrollo de la carrera que tubo en un proncipio a Rubizay haciendo mucho mejor las cosas y tomando el control de la disputa dejando a local y a la yegua alvearense atrás y en ese orden.
Pero la cuestión empezó a cambiar Para Eliza ya que había quedado muy retrazada y Guillermo Bitencort tubo que trabajar duro para ir recomponiendo la figura de la que defiende los colores del stud El Formoseño, mientras que Gato Negro mostraba sus uñas.
Lo cierto es que el final fue digno de ver allí la yegua que cuida y entrena Darío Pereyra recuperó la memoria y mató a pocos metros antes del disco para paralizar los corazones en una de esas carreras simplemente para recordar por mucho tiempo















