Con una actuación de menor a mayor y donde el caballo de Matiauda definió en su aparición fantasmal sobre el disco, El Tornillo se quedó con una de esas victorias para volver a ver una y mil veces.
Siempre fue Katarina la que viajó en punta durante toda la trayectoria. Pero fue sobre los metros finales que el aguerrido y tozudo jockey brasileño Adriano Silva alcanzo a meter el hocico sobre la misma línea de sentencia y así otorgarle toda la razón a su entrenador Angel Matiauda quien demostró la fortaleza de un caballo que la muñeca de su mano le permitió hallarla.















