Y no es para menos, ya que el Apostoleño, no la tuvo fácil en la antesala de la carrera ya que se disparó de las gateras con dos falsas largadas, lo que podría haber repercutido en su normal desenvolvimiento.
Pero a su entrenador y jockey no le van a doblar fácil la mano ni le van a quebrar así nomás, tozudo y obstinado, se volvió a aprontar en los partidores y ya largó ahora como los dioses, para dominar ya en el meridiano y ponerle su clásica rúbrica, a los besos, al cruzar primero el disco














