De la mano de Cesar Domínguez montando en la cruz del potro de Roque Miño, el caballo al cuidado de Eladio Miño en su stud «Don Humberto» allí en Cerro Azul, largó detrás de Sereno, pero de a poco se fue acomodando en la carrera.
Pero ya en el meridiano Chino se amigaba con la punta, algo que no abandonaría hasta llegar al final, demostrando la fortaleza de un caballo que supo responder a tiempo para revertir la historia















