Parece que al pingo que entrena el popular y ya casi emblemático Angel Matiauda, le viene de perillas el coloso mesopotámico porque siempre que se presentó en el lugar terminó victorioso.
La carrera siempre le fue de trámite favorable al pingo que defiende los colores del stud Don Ñato de La Cruz y con la conducción de Adriano Silva volvió a erigirse como un incuestionable vencedor