Otro clásico del día.
Tres protagonistas en escena: Champagne, Don Rogelio… y Bella Dama.
Se abrieron las gateras y los 250 metros prometían intensidad pura. Champagne intentó marcar el ritmo, Don Rogelio no se quedó atrás… pero en la recta apareció la elegancia hecha velocidad.
Porque cuando llegó el momento decisivo, fue Bella Dama quien mostró categoría.
Tranco firme, mirada al frente y determinación intacta.
En los metros finales, la historia ya estaba escrita: Don Rogelio acompañó la escena, Champagne fue testigo… pero la celebración tenía nombre propio.
Y así, en un clásico vibrante,
Don Rogelio le sirvió el Champagne…
a la verdadera protagonista de la tarde.
Bella Dama, la elegancia de la victoria.














